Supervivencia ©

Mientras se aplicaba la humedecida borla de algodón con toques ascendentes por las mejillas, los ojos empezaron a escocerse. Hacía tiempo había escuchado que el mejor antídoto para una situación compleja era realizar una tarea fútil. Pero, por lo visto, la meticulosa limpieza de cutis no era lo suficiente fútil. Se dejó la piel resplandeciente pero sus pensamientos eran de todo, menos serenos.

Cogió una de las fotografías del cristal del tocador y meditabunda le dio toques con los dedos… Sus ojos se clavaron en aquél rostro de hombre que en el momento presente representaban un “todo” para ella, y comenzó a meditar, sometiendo a tortura emocional cada gesto de amor inexistente por su parte, tras tanta evaluación acabó confinada en un obnubilado estupor de melancolía.

Aquella fotografía había despertado la cruda realidad de esa relación y en medio del pánico creciente de sus pensamientos solo pudo pronunciar una única palabra, aquella que utilizaba en bastantes ocasiones “Adarga.”

Susurrándose para si misma. “Adarga niña, adarga”.

Antes de devolver la fotografía al tocador la sostuvo un momento entre sus dedos y una llama de frustración y rabia la abrasó, no podía consentir que alguien la lastimara. Se miró al espejo y no había disfraz que pudiera ocultar el instinto de supervivencia reflejado en su mirada, en aquel preciso instante se convirtió en la  impredecible  criatura salvaje que era, lidiando por sobrevivir.

Despertó su genio súbitamente, asestando un tajo a aquella ternura que florecía en su corazón, como la exuberante primavera que estalla cada año. Asimiló,  que la rendición procuraría la luz. Abandonar la palabra “enamoramiento” y dejarla huérfana, la daría esa paz de la que ahora carecía. Tras esa idea volvió a observarse en el espejo y ya no era la misma persona, pues ahora la privilegiada emoción de la libertad habitaba en sus ojos…

 

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8 opiniones en “Supervivencia ©”

  1. ¡Me ha dado una alegría ver la notificación de algo nuevo en tu blog!
    He venido corriendo a leerte jajaja
    Enorme mi niña…
    Que jamás te falte ese instinto de supervivencia.
    Besos por mil.

  2. Hacía tiempo que no leía nada nuevo por estos lares. Sorpresa y de las buenas, veo que arrancas el año tocando nuevos géneros… Un relato intenso, acariciando violentamente sentimientos y realidades que solo se observan cuando sabemos leer en el espejo de la vida. Fantástico relato Vacscom. Espero leer muchos mas relatos tuyos.

    Un abrazo.

    1. ¿Qué haces tú despierto a estas horas? ¿Tampoco puedes dormir? ja, ja, ja.
      Me alegra que te guste. Sí, ese espejo siempre ha de estar limpio 😉
      Gracias por leerme.
      Un abrazo eterno.

    1. Muchísimas gracias a ti por pasarte, leerme y comentar. Mi cara muestra una gran sonrisa sabiendo que te gustó y que volverás. 😉

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