Aves suicidas ©

Atraída como un buitre a pedazos de carne muerta, observó tras la ventana el vuelo de las aves garabateando el cielo, en su garganta vibraba una risa fría y ligeramente histérica, necesitaba una copa bien cargada. Detestaba el sabor del alcohol pero el súbito calor que la invadió en la garganta y los efluvios que la abrasaron la nariz la reconfortaron.

-Aves suicidas, se dijo para sí misma, dando otro trago de su copa.

De repente aquella imagen volvió a su cabeza y encendió sus ojos, destellando un brillo agridulce en ellos.

Aquel agobiante dolor seguía ahí, tan intenso como una herida reciente, no se trataba de la explosión de una tensión inminente sino de secuelas, porque sin apreciar el estallido, la metralla estaba todavía grabada en su cicatrizante corazón.

–Basta, dijo conteniendo la humedad de sus ojos, quiero darle el tiro de gracia a este retorcido momento.

El antiguo reloj del vestíbulo comenzó a repicar, el sonido parecía acompasarse con la respiración de sus pulmones, contó cada campanada, siendo el diez el último número en pronunciar. Vagamente fue consciente de otro sonido de fondo, unas pisadas podían escucharse aproximarse tras ella.

-¿Comenzaste sin mí? Escuchó. Su voz sonó grave y ronca.

No te fíes de él, la aconsejó su instinto, había muchas razones para no hacerlo y la más obvia era el sufrimiento que ya se habían causado, sin embargo, experimentó un impulso más fuerte que sus dudas y más insistente que el dolor de su corazón; nostalgia. Atrapados por el incontrolable anhelo de recuperar lo que habían compartido en otros tiempos, respiró hondo negándose a reconocer la posibilidad que irrumpía su mente.

-No me has contestado, dijo él deslizando su mano hasta poder alcanzarla.

Ella se sobresaltó con aquel roce, la calidez del tacto hizo que se arqueara y sus cuerpos se tocaron levemente dejándola tan electrizada como frágil. No se atrevía a mirarle pero sentía la presencia masculina e insistente de sus ojos.

Aspiro hondo y se giró reencontrando ese momentáneo paraíso terrenal, en una mirada que sobrecogía, dibujando automáticamente una sonrisa en su cara.

-Discúlpame por no esperarte, respondió, brindo por ti y por este día que hoy nos une a ambos bajo el mismo techo.

Él la arrebató la copa alzada, dejándola sobre el mueble bar y la abrazó, produciéndose un silencio entre ellos. Con un suspiro apoyó la mejilla en su hombro y le acarició la nuca con los dedos, mientras él la rozaba las sienes con los labios, canturreando suavemente una melodía, a medida que la canción terminaba, la firmeza del abrazo se fue debilitando, con los ojos abiertos y los corazones palpitando retrocedieron un paso mirándose a la cara.

-Dios, musitó sin dejar de mirarla, ¿estás sintiendo lo mismo que yo?

Se habían quedado atrapados por el ansia desnuda que inundaba sus empañados ojos surgiendo un lamento de auto reproche.

-Es probable, respondió ella, te he amado y odiado al mismo tiempo y juntos cavamos nuestro propio agujero y nos enterramos vivos, cuando decidimos volar estrepitosamente en vuelo raso por delante de los coches.

Metió sus manos en el porta documentos y observando la copa que yacía vacía sobre el mueble bar sacó los papeles diciendo firma mi amor.

 

 

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14 opiniones en “Aves suicidas ©”

  1. ¡Vaya giros que da este relato! Me gustó mucho Vane. Deberías publicar un libro de relatos. Tu narrativa es muy buena.
    Un abrazo
    Al.

  2. Dije que me pasaría y así es.
    Descubro en cada fragmento de este relato, sentimientos que todo ser humano posee. El histrionismo al contemplar la ventana, la rabia contenida en el trago, el sigilo de los pasos encubierto por el reloj…
    Un ritmo pausado, una descripción que lleva embebida la atmósfera, el ambiente, la situación, el giro hacía lo que parece romanticismo tras la ira contenida, tal vez incluso un cariño reminiscencia de un pasado, pues ya se sabe que el corazón tiene memoria, pero también es quien sabe a ciencia cierta cuando las cosas no son un punto seguido y no hay solución.
    Tal vez lo que mas me ha gustado a parte de las descripciones y el ritmo, es el giro final que presagiaba el principio, ademas de llevar bien encubierto el desenlace final, el cual simplemente me parece fantástico. Esos pájaros suicidas, una alegoría, una metáfora muy bien traída cuando se trata del desamor.
    Me gusta la fuerza que ella tiene, los sentimientos que se albergan y que hayas decidido poner a una mujer con rasgos masculinos y carácter.
    La frase firma me encanta simplemente. Me gusta este nuevo relato casi mas que el anterior.
    Se nota el progreso y como vas madurado literariamente, sigue así Vane, esperemos una novela tuya pronto, el camino que llevas es para ello.
    Repito, sigue así.
    Un abrazo desde la distancia

    1. ¡Qué honor tenerte por aquí! 😉

      Mil gracias por leerme y desfragmentar cada parte con tanta exactitud, no tengo palabras suficientes de agradecimiento.

      Ella es una mujer única con rasgos propios, femenina de los pies a la cabeza, pero con grandes convicciones y sobre todo sabe lo que quiere y lo que no.

      Una mujer que toma las riendas de su vida no tiene porque tener necesariamente rasgos masculinos, si eso es lo que interpreta mi relato entonces no he sabido darle una buena perspectiva ja, ja, ja porque siempre pensé que la fuerza no reside en el sexo sino en la persona.

      Gracias por tu espléndido comentario, saber que te gusta más que el anterior, me alegra enormemente, y gracias por estar ahí, leyendo mis relatos entre las sombras. 😀
      Un abrazo enorme.

      1. Se entiende perfectamente, la persepectiva es genial; veo que no exprese bien lo de “masculino” me refería a que por fin alguien es capaz de dibujar a una mujer como es, fuerte, con caracter y capaz. Tanto en pensamientos como en acciones, no reservando cierto cliches solo a los hombres. Que una mujer se tome un copazo me parece fantástico; ya Sara Montiel fumaba puros (algo que la sociedad chapada miraba con escandalo por ser mujer) así que lamento no haber expresado bien el “masculino”. Sigue definiendo mujeres de carne y hueso y en igualdad, tal vez algún día esta sociedad se de cuenta de que no hay diferencia y la igualdad en todos los aspectos sea total.
        Gracias a ti por escribir fácil para los lectores sin tener que estar echando mano al diccionario 🙂

        Un abrazo grande.

  3. Pues que más añadir que no te dijeran anteriormente…
    Me gusta tu relato porque puedo ver a las dos personas mirándose cara a cara. Y lo describes sin recargarlo demasiado (cosa que a mí me aburre) consiguiendo que la lectura sea amena y atrape. El final me dejo K.O
    Genial niña… Besos

    1. ¡Jo! Si te resultó amena y te atrapó, ya me has dicho bastante.
      Sonriendo estoy de oreja a oreja.
      Gracias por leerlo y comentar niño.
      Besos

  4. Impresionante Vane. Has logrado crear una atmósfera alrededor del texto que hace al lector ver cada una de las acciones. Me ha gustado poder ver todas las secuencias como si fuese una película. Me gustan los dos giros que das… Del nerviosismo-ira al aparente romanticismo a la estocada final.
    Creo que estas preparada para retarte a ti misma con un libro de relatos-novela y mostrarselo al mundo.
    Besos pequeña gran escritora😊

    1. Mil gracias por tu apoyo incondicional.
      Sí, tal vez me anime con relatos. Me gusta saber que estás ahí leyendo.
      Te espero en la siguiente peli ja, ja, ja y espero seguir sorprendiéndote
      Besos gran poeta. 😘

  5. ¡Pero que orgullosa estoy de ternerte como amiga!
    Escribes genial y este relato es enorme. Demostrando que las mujeres son fuertes y saben decidir por sí mismas. Olé! Ahí le dejó firmando papeles jajajaja. Buenísimo!
    Besos por mil.

    1. Ja, ja, ja ma parto contigo. ¡Yo sí que estoy orgullosa de tenerte en mi vida! Con ese corazón que tienes que no te cabe en el pecho. Tú si que eres enorme mi niña 😃
      Gracias por estar ahí.
      Mil besos

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