Propuestas efímeras ©

Le propuse desvestirnos a palabras y mirarnos a cámara lenta, dejarnos las ganas rompiendo perezas y pasar los días matándonos de risa.

Él era de esos chicos por los que merece la pena arriesgarse, a pesar de intuir que saldrás perdiendo. Le quise tantas veces mientras sonreía…

Un buen día renegué del miedo, cerré los ojos y me lancé al abismo de su independencia, convirtiéndole desde entonces, en mi más maravilloso desastre.

 

 

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